lunes, 1 de septiembre de 2008

Henry Chinaski y yo.


Llego por fin a los suburbios en mi van, a un edificio nauseabundo y podrido. Toco el timbre y se asóma el viejo más borracho que nunca, pega un alarido en señal de saludo, me avienta las llaves. Subo al tercer piso, las paredes marchitas, los helechos también. La puerta de su apartamento entreabierta, ahí está Chinaski bebiendo una cerveza al lado de esa flaca escritora, tan modosita, ríendo. Ella le pide que lea uno de sus poemas. Le ruega. Casi llora. Chilla. Él y su nariz roja. Ella y sus piernas flacas. Yo parado junto a la puerta. Venga viejo ebrio leenos algo escupo. -Pon tu trasero en el sofá y tal vez deje que me acompañes por la mañana al hipódromo. Pásame otra maldita cerveza y escuchen esto...



Elogio al infierno de una dama.

Algunos perros que duermen a la noche
deben soñar con huesos
y yo recuerdo tus huesos
en la carne
o mejor en ese vestido verde oscuro
y esos zapatos de taco alto
negros y brillantes,
siempre puteabas cuando
estabas borracha,
tu pelo se resbalaba de tu oreja
querías explotar
de lo que te atrapaba:
recuerdos podridos de un
pasado
podrido, y
al final
escapaste
muriendo,
dejándome con
el
presente
podrido. hace 28 años
que estás muerta
y sin embargo te recuerdo
mejor que a cualquiera
de las otras
fuiste la única
que comprendió
la futilidad del
arreglo con la vida.
las demás sólo estaban
incómodas con segmentos triviales,
criticaban
absurdamente lo
pequeñito: Jane, te
asesinaron por saber demasiado.
vaya un trago por tus huesos
con los que este viejo perro
sueña todavía.

-Nada mal para un viejo borracho y lunático eh...


Guardé silencio mientras ellos dos siguieron hablando de poesía, luego de un rato caí en cuenta que estamos en este mundo para hacer algo que nos haga trascender y el viejo cartero lo logró a su manera, nadie hubiera creído que ese viejo borracho llegara tan lejos, ni siquiera yo. Es bueno disfrutar de buena poesía, auque parezca tan retorcida. -Hey Henry pásame otra cerveza quieres...


14 de Mayo de 1975.

*elogio al infierno de una dama poema tomado del libro "Charles Bukowski 1", antología poética bilingüe argentina, editora AC, selección y traducción de Federico Ludueña. (OJO, SÓLO TOME EL POEMA LO DEMÁS ES AUTORÍA MÍA)