lunes, 13 de septiembre de 2010

Locura ordinaria.

Los días avanzan rápidamente.
Uno tras otro. Golpean fuerte como el periódico en el hocico del perro del vecino.
El aire huele diferente.
El lodo se siente diferente.
Las vacas tienen la mirada vacía.
El campo reverdece a su paso. El agua fluye de prisa.
Olor a putrefacción en la colina.
Los buitres sentados en aquella parota.
Las moscas danzando por aqui y por allá.
Silencio.
Un mujido.
Mi corazón volcándose a punto de salir corriendo.
Me quedo parado mirando las aves. Mirando el cielo.
Abatido.
Todos los días recorro varios kilómetros tras un espejismo.
Escondido en mi pecho. Dentro muy dentro confieso para mí amargamente.
Que la vereda que elegí no me lleva a ninguna parte.
Pasan los días y sigo comiendo.
Cojiendo.
Corriendo.
Huyendo.
Ganando.
Gastando.
Fluyendo.
Todo se resume en dos palabras:

"Estoy jodido".

jueves, 29 de abril de 2010

Las montañas

La tarde muere y las montañas alrededor de la casa murmuran algo entre sí,
los pájaros revolotean en sus nidos, la primavera agoniza, una mujer gimotea en la t.v.

Mi correo vacío.
Mi cuenta vacía.
Mis bolsillos vacíos.

El viento sopla pasivamente, mi mujer revolotea acomodando unos cuadros. Y hablamos
de esto, de aquello.

Aborrezco el cigarro.
Aborrezco el café.
Aborrezco las noches infernales de mosquitos asesinos.

Hace mucho que el alcohol no fluye por mi sangre y estoy perdiendo algo.
Como perro domesticado miro a través de la ventana.
Necesito escribir.
De verdad lo necesito.

Y aún haciéndolo siento que pasará mucho tiempo antes de poder plasmar lo que verdaderamente quiero en mis poemas.

Tomo las llaves del auto, abro el garage. Mi mujer me pide algo, no alcanzo a escuchar qué.
Prendo el estéreo. Piso el acelerador a fondo.

La brisa golpea mi cara, volteo y las montañas me miran, sonríen, susurran de nuevo algo para mí.

Y por un segundo soy libre. De nuevo.

martes, 6 de octubre de 2009

7/17

Anoche tuve una visión.
Un enorme dolor de cabeza en medio del desierto.
El sol. El viento. La muerte vestida de novia a SEIS metros frente de mi.
Tu voz.El pueblo marchito, la nota desgarrada, el temporal que se avecina de risas y fiesta y gloria ynoséquemás.
Campanas.
Ta-lan
Ta-lan
Ta-lan
Ese maldito ruido en mi cabeza.
Ta-lan
Ta-lan
Sus ojos incrustados en los míos...
Ta-lan
Ta-lan
Ta-lan
La tarde muere lentamente...
Silencio.

Desenfundamos casi al mismo tiempo.
BANG!
Mis pupilas dilatadas.
Ahi estoy yo tirado. Ahogandome con mi propia sangre.
Un letrero en mi espalda con algo escrito:
7/17...

lunes, 13 de abril de 2009

De las cosas que jamás me pasan en la vida.

De las cosas que jamás me pasan en la vida está tenerte entre mis brazos,
sentir tu mano tibia sobre la mía o besarte al atardecer en el parque.

De las cosas que jamás me pasan en la vida está verte sonreír a la salida del cine,
hacernos cosquillas hasta reventar o tomar un helado esta tarde.

Salir a caminar con los niños, verte correr hacía la escuela por la mañana
o ver como sonríes cuando juegas con tu gato.

De las cosas que jamás pasan en mi vida está mirar las estrellas perdido en el
encanto de tus ojos negros, de tu belleza misteriosa e incitante.

Decirte que me encantas, sentir tu mejilla junto a la mía, susurrarte despacio al oído.
Oler tu cabello, despertar a tu lado, amar tus ojeras.

De las cosas que jamás pasan en mi vida estás tú; Tan dulce, tan inocente, tan sutíl.
Lo que sigue es seguir aqui viéndo pasar mi vida, viéndo pasar la tuya.

Manteniéndome en una esquina a la espectativa, como las arañas, esperando el momento justo
para entrar en tu vida.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Los helechos.

La penumbra se alista para devorar la hojas de los helechos muertos,
aquellos que como nosotros se secaron con los años.
El tiempo marchitó nuestras hojas y nuestro corazón en poco tiempo,
en el olvidado patio de aquella casona.
En el lejano eco de nuestras risas, de los juegos de la niñez,
cuando parecía que tenías el diablo en el corazón.
Como corríamos, cuanto paseábamos, jamás entendí como llegó aquello a ser tan acogedor.
El olor a cesped. La salida del colegio.
El recreo. El avión pintado en el piso.
La melodía folklórica de la guitarra del abuelo de fondo.
El sonido del agua envolviéndonos.
Un día pronto iré a visitarte de nuevo para planchar las arrugas de aquel corazón que me
acompañó en tantas aventuras y cantar aquella vieja canción
que aún hoy sigo llevando en mi corazón.
Los helechos florecerán al compás de tu sonrisa y al final
seguiremos siendo sólo tú y yo.

miércoles, 21 de enero de 2009

sábado, 10 de enero de 2009

Mi Dulce Muerte.

Camino entre los pasillos febriles
Del campo santo de tu mano,
Miro las lápidas olvidadas de los que ya no están y
Escucho correr agua de la pila seca y maltrecha de la entrada.

Hay tantas risas y llanto de niños
En el aire,
Tantos lamentos,
Tantas palabras vacías,
Tanta hipocresía…

Caminamos entre árboles marchitos
Y tierra oscura;
Y pareces una niña con esa sonrisa en tus labios,
Estás tan fría, tan pálida, pero a la vez tan hermosa,
Tan sutilmente inocente;
Y me miras rezagante de dulzura,
De deseo,
Tus ojos vacíos se pierden en los míos
Esta noche de luna plata.

Nos detenemos adelante,
Donde se encuentra una fosa recién cavada.
Me abrazas por el cuello besando mi mejilla,
Susurrándome al oído tu amor desmedido desde el día
En que nací,
Me besas apasionadamente robándome el aliento
De la vida,
Perdiéndome en un éxtasis tan exquisito,
Indescriptible,
Abandonándome en cuerpo y alma a tus encantos
A tu piel tan tersa, tan suave


Y me posees en medio de la nada absoluta,
De un vacío abismal.

Arrebatándome de la soledad,
Llevándote mi miedo,
Llevándome contigo.

(Suspiro)

Cuanto te amo.
Mi eterna amante...

Mi dulce muerte.