martes, 6 de octubre de 2009

7/17

Anoche tuve una visión.
Un enorme dolor de cabeza en medio del desierto.
El sol. El viento. La muerte vestida de novia a SEIS metros frente de mi.
Tu voz.El pueblo marchito, la nota desgarrada, el temporal que se avecina de risas y fiesta y gloria ynoséquemás.
Campanas.
Ta-lan
Ta-lan
Ta-lan
Ese maldito ruido en mi cabeza.
Ta-lan
Ta-lan
Sus ojos incrustados en los míos...
Ta-lan
Ta-lan
Ta-lan
La tarde muere lentamente...
Silencio.

Desenfundamos casi al mismo tiempo.
BANG!
Mis pupilas dilatadas.
Ahi estoy yo tirado. Ahogandome con mi propia sangre.
Un letrero en mi espalda con algo escrito:
7/17...

lunes, 13 de abril de 2009

De las cosas que jamás me pasan en la vida.

De las cosas que jamás me pasan en la vida está tenerte entre mis brazos,
sentir tu mano tibia sobre la mía o besarte al atardecer en el parque.

De las cosas que jamás me pasan en la vida está verte sonreír a la salida del cine,
hacernos cosquillas hasta reventar o tomar un helado esta tarde.

Salir a caminar con los niños, verte correr hacía la escuela por la mañana
o ver como sonríes cuando juegas con tu gato.

De las cosas que jamás pasan en mi vida está mirar las estrellas perdido en el
encanto de tus ojos negros, de tu belleza misteriosa e incitante.

Decirte que me encantas, sentir tu mejilla junto a la mía, susurrarte despacio al oído.
Oler tu cabello, despertar a tu lado, amar tus ojeras.

De las cosas que jamás pasan en mi vida estás tú; Tan dulce, tan inocente, tan sutíl.
Lo que sigue es seguir aqui viéndo pasar mi vida, viéndo pasar la tuya.

Manteniéndome en una esquina a la espectativa, como las arañas, esperando el momento justo
para entrar en tu vida.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Los helechos.

La penumbra se alista para devorar la hojas de los helechos muertos,
aquellos que como nosotros se secaron con los años.
El tiempo marchitó nuestras hojas y nuestro corazón en poco tiempo,
en el olvidado patio de aquella casona.
En el lejano eco de nuestras risas, de los juegos de la niñez,
cuando parecía que tenías el diablo en el corazón.
Como corríamos, cuanto paseábamos, jamás entendí como llegó aquello a ser tan acogedor.
El olor a cesped. La salida del colegio.
El recreo. El avión pintado en el piso.
La melodía folklórica de la guitarra del abuelo de fondo.
El sonido del agua envolviéndonos.
Un día pronto iré a visitarte de nuevo para planchar las arrugas de aquel corazón que me
acompañó en tantas aventuras y cantar aquella vieja canción
que aún hoy sigo llevando en mi corazón.
Los helechos florecerán al compás de tu sonrisa y al final
seguiremos siendo sólo tú y yo.

miércoles, 21 de enero de 2009

sábado, 10 de enero de 2009

Mi Dulce Muerte.

Camino entre los pasillos febriles
Del campo santo de tu mano,
Miro las lápidas olvidadas de los que ya no están y
Escucho correr agua de la pila seca y maltrecha de la entrada.

Hay tantas risas y llanto de niños
En el aire,
Tantos lamentos,
Tantas palabras vacías,
Tanta hipocresía…

Caminamos entre árboles marchitos
Y tierra oscura;
Y pareces una niña con esa sonrisa en tus labios,
Estás tan fría, tan pálida, pero a la vez tan hermosa,
Tan sutilmente inocente;
Y me miras rezagante de dulzura,
De deseo,
Tus ojos vacíos se pierden en los míos
Esta noche de luna plata.

Nos detenemos adelante,
Donde se encuentra una fosa recién cavada.
Me abrazas por el cuello besando mi mejilla,
Susurrándome al oído tu amor desmedido desde el día
En que nací,
Me besas apasionadamente robándome el aliento
De la vida,
Perdiéndome en un éxtasis tan exquisito,
Indescriptible,
Abandonándome en cuerpo y alma a tus encantos
A tu piel tan tersa, tan suave


Y me posees en medio de la nada absoluta,
De un vacío abismal.

Arrebatándome de la soledad,
Llevándote mi miedo,
Llevándome contigo.

(Suspiro)

Cuanto te amo.
Mi eterna amante...

Mi dulce muerte.

martes, 30 de diciembre de 2008

Detrás del mostrador.

Esperando sobre líneas incongruentes
Encuentro que sigo apartado del verdadero significado
De la palabra libertad,
Postrado en un instante, en una mirada
Que tal vez nunca llegará,

Esperando una llamada inesperada e irreverente
Que de un giro de 360 grados
A la monotonía del aparador que se encuentra
Frente a mí,
Anclado sobre los rayos del sol de un domingo azul miro pasar
El suspiro del viento con tu aroma en su piel,

Esperando caigo,
Y caigo,
Y caigo,
Y sigo cayendo

En la espesa e incierta
Sobriedad de la letanía angustiante
Que somete a mi corazón a creer que la paz
Que tanto anhelo tal vez no llegará,

Esperando mantengo mi mente ocupada,
Viviendo en una realidad alterna,
Escapando de la amargura que me produce
Estar perdido en el vértice de una pendiente que me arrastra
Hacía la autodestrucción,

Fluyendo inertemente en un río que despierta
Mis fantasías de antaño,
Olvidándome del pasado, renaciendo con fuerza
Dentro de una superación que me lleve por fin a encontrarte,
Más allá del tiempo que me tome
Enfrentar el riesgo de evolucionar para siempre
Mi persona,

Más allá de una determinación que haga
Cimbrar mi nombre con carácter
Sobre las paredes maltrechas de la sociedad
Que me asfixia a cada instante.
Dejando que mi corazón muera lentamente para volverse duro
Y deje de sentir
Debilidad.

Entendiendo de la manera menos gentil
Que la nobleza a veces no es un arte,
Rompiendo y dejando salir por fin de lo más profundo
La exasperación de mi verdadero ser que clama respirar por vez primera
Fuera de mi pecho,
Esperando una oportunidad sorprendentemente
Ungida y urgida de no llegar a ser
Por siempre solo el amigo
Que provea de seguridad tus anhelos, tus sueños;
Y tu vanidad,

Saliendo al mismo tiempo de esta cárcel
Que corta de tajo mi libre albedrío
Para no mantenerme esclavo a la coquetería tus encantos,
Para dejar de ser seducido y abducido por el desquiciante pensamiento de
Tener el sabor de tus labios
En los míos.

De tener tu piel perfectamente suave,
De mantener tu aliento eternamente calido
Cerca del mío.

Ojalá esta noche se acabara tu magia,
Ojalá que la lluvia borrara tus huellas de mi camino
Para siempre.

Ojalá pudiera olvidar tu mirada,
Para gritarte desde aquí que no me importa lo que pasa con tu vida fuera de aquí,
Para tratar inútilmente de probarte
Que mi semblante no se ilumina cuando escucho hablar de ti;
Y seguir fingiendo cuando me sonrías
Y te mire pasar tan cerca de mí
Día tras día.

Tal vez jamás serás mía,
Quizás en tus planes no estoy contemplado,
Pero no me cansaré de tratar de mostrarte
Que lo que realmente importa está concentrado
En mi interior.

Sigue tu camino si quieres,
Con el tiempo se aprende que la diferencia entre lo mejor
Y lo peor que puede pasarte en la vida
Está petrificado en un instante,
En una fracción de segundo
Que se convierte inesperadamente en una oportunidad,
En un vaivén trepidante
Que te arrastra violentamente (de una forma u otra) hacia
La trascendencia de la misma existencia,

Hacia una explosión inexorable de lo finito
Y lo infinito,
Que se pierde paulatinamente en el horizonte lejano de
Tus ojos al anochecer;
Y de esta pasión angustiante

Que siempre, siempre,
Paralela, inocente e irremediablemente
Seguirá junto a ti...
Detrás del mostrador.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Silencio a media luz.

Silencio a media luz.
Afuera el canto de los pájaros y el sonido del tráfico amenaza con aumentar.
Tú al lado mío revolviéndote en medio de la cama. Tu cabello enmarañado bruñe con los primeros rayos de sol.
Acaricio tu mejilla, tu cabello; Te abrazo y tú más dormida que despierta sonríes y me das los buenos días.
Todo comenzó en la terraza de un restaurante tomando café al anochecer.
Nosotros platicando- fumando-riendo y yo temblando de frío.
Caminamos por el boulevard hacía aquel bar en el que nos adentramos en una efervescente plática enfrascada en conocernos un poco. Contentos hablamos y yo destapando mi persona haciéndote reír a más no poder. Pareciera que nos conocemos de mucho tiempo y seguimos Haciendo divertida la velada.
Cuan diferentes somos, nos separa un inmenso abismo pero la pequeña línea que nos toca es irremediablemente irresistible. En este momento no existe nada más. Qué alegría me invade al bailar tan lleno de energía.
Eres tú una de las personas más complicadas que he conocido y la extraña más dulce que jamás encontré. No sé como expresar el sentimiento inexorable en el que estuve sumergido todo el tiempo, cayendo trépidamente en una algarabía tan inexplicable que me sumerge aún en el olor de tu cabello, en el calor de tu abrazo y tu voz que me transporta sutilmente a una magia a la vez familiar. A tu dulce mirada sumergida en un letargo inconsciente al reír con frescura.
Tu boca mi centro de atención. Un vaivén hipnotizante. Salimos, entramos y bailamos esperando un show que no se presenta hoy. Y tú repitiendo una y otra vez que este lugar siempre se llena.
Por fin huimos entre risas del lugar. Caminamos despacio, sin prisa. Tu cabeza en mi hombro, tu mano en la mía.
Nos abandonamos un momento bajo las sombras de la calle oscura y después de unos segundos que parecen eternos nuestros seres se conjugan en una comprensión total e infinita; y a punto de decir algo estúpido me detengo y sonriendo te llevo a tu casa.
Ayer compartí una noche por demás rara pero dulce con aquella extraña que sorprendentemente dejó de serlo hace algunas horas para convertirse inexorablemente en mi amiga.