sábado, 1 de noviembre de 2008

Diario de un borracho / En busca de algo.

La noche es fría y mi nariz roja, he estado sentado aqui como árbol de navidad nosécuantosdiasynoches esperando en busca de algo, bebiendo ron barato. Fumando. Ahora es cuando me maldigo por haberle metido por el culo (junto con su sonrisa) la oferta de donpendejo en la tienda de rebajas cuando fui a ver lo de la calefacción. Hace un frío de los demonios y mi perro se pasea por la casa olisqueando, arrastrándose, se mueve de aqui para allá como gato en busca de algo, en el pasillo se escucha alboroto, risas de hombres y mujeres. Suben y bajan. Caen. GRITAN. Tocan la puerta. Me levanto a abrir. Es la señora del alquiler. Dice buenas noches y esgrimiendo la más estúpida de las sonrisas continúa -Le recuerdo Antonio que debe seis meses de alquiler y no puedo... blah, blah, blah. Porque ud sabrá que... blah blah blah. Asi que le ruego... blah blah blah... Después de diez minutos de puto sermón, se larga y azoto la puerta detrás de su culo gordo y grasoso y voy a la cocina por un encendedor. Abro la alacena y puta madre sale una pinche araña de esas patonas y recorre mi brazo!!! y yo comienzo a sacudirme corriendo y gritando por todos lados como niña y no consigo matarla. De repente siento sus horrendas patitas clavándose en mi cuello y horrorizado ante la mirada del solovino me revuelco por el suelo como si de un ataque epiléptico se tratara. Qué pensarían ahora aquellos viejos borrachos del bar que presumían de la fama del violento Hoëk, el hijo de puta sin corazón que no le temía ni al mismo demonio empinado!. Listo creo q ya está. Volteo. Fido con las orejas paradas echandome unos ojos de quepuuuto. -Que güey son ejercicios para quitar el pinche frío cabrón! le digo mientras me levanto y sacudo la ropa -Lo que pasa que eres un pinche perro inculto! Ha! mira nomás este cabrón. Voy a buscar a la recámara el encendedor y por fin debajo de las cobijas encuentro uno. Prendo mi cigarro y me siento en la sala con mi libretita amarilla y mi pluma dispuesto a escribir algo decente.

Pasan algunas horas y nada. El Ron agoniza y rintintín lamiendo de unas botella de cerveza en el rincón. Necesito concentración. Dos moscas vuelan cerca de mi cabeza y las alejo. Una se para en mi mano. Vuelan en circulos y pasan cerca de mi oreja una y otra vez. Tomo del vaso y le chupo a mi cigarro. Ideas van, ideas vienen. Silencio. En el pasillo se escucha un silencio sepulcral. Más ron. Me asomo por la ventana y en la esquina un auto se mece frenéticamente, uta tan cojiendo bien sabroso y tú aqui encerrado como pendejo. Tocan a la puerta. Puta madre!. Ofuscado me levanto y al abrir no hay nadie. Me hierve la sangre y hasta me mareo al gritar fuera de mí DEJEN DE ESTAR CHINGANDO PENDEJOS IDIOTAS HIJOS DE...!! y al voltear hacia abajo veo una figura dulce, es la niña de la vecina del 3 -Aquí estan estos taquitos de pollo con mole (o mole con pollo?) que le manda mi amá por lo del bautizo de mi hermanito. Controlando mi respiración agitada mi tembloroso brazo toma el plato, sólo alcanzo a decirle muuuuy bajito gracias bonita, sale corriendo, cierro la puerta y elmejoramigodelhombre¿? con sus miraditas otra vez. -Andale güey ora no te doy de tragar pa q se te quite. Saco otro cigarro y lo fumo serenamente. No es posible. Voy por otra botella de ron mecánicamente y sigo bebiendo. Después de un rato por fin comienzo a escribir y recién estoy haciéndolo cuando se abalanzan contra mi cabeza las dos pinches moscas de hace rato! Agarro el peródico y suelto con toda mi furia un chingadazo seco q deja a una en el piso convulsionándose. Pinche suerte tengo con los insectos, a veces no es necesario que sea "alguien" el que te joda sino "algo" q esté vivo.
La otra que se me peló me mira desde el foco y yo también la miro muy serio. Tenemos algo en común acerca de la vida y es que ya no nos queda mucho tiempo a ninguno de los dos.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Bosquejo de media noche.

Mi cuerpo entre sábanas relamidas;
Dentro de mi sueño profundo
La suave brisa tropical entra por la ventana.

Un cuerpo femenino
Se mete en mi cama
l-e-n-t-a-m-e-n-t-e.

Oscuridad.
Su mano tibia
Me acaricia trémula
Mientras me besa el cuello.


Mi piel erizándose al contacto de sus labios.
Éxtasis recorriendo desenfrenadamente mí
Torrente sanguíneo al compás de la lluvia;
Que atisba serenamente las calles empedradas
Rodeadas de leones.

Su aliento suave sobre mi nuca,
Mientras acaricia suavemente mi pecho;
Estelas de aurora rocían el sendero marchito del cementerio.

Un susurro en mi oído.
¿Has oído la voz crucificada de lo desconocido?
Un árbol en llamas.
Un francotirador apunta a nuestra ventana
Mientras un gatito maúlla en el ennegrecido aire fuerte.

Nuestros cuerpos enredándose al ras del crepúsculo,
Dejando pasar el tiempo
Trasnochado por el frío cálculo
Matemático
De la razón.
Una radio
Deja escapar una vieja melodía…
Acerca de una historia de amor,
Un romance sutil y
Eterno,

Entre mi soledad
Y yo.

Luna.

Oh Luna.
Tus ojos, tu boca, tu cuerpo,
Ya no están aquí,
Se han unido a la gran cena
Convertidos en ángeles.
Bajo el cielo nostálgico de una noche de verano
Has dejado tu piel como refrendo de tu dulce estadía y
Has pagado la cuenta de tu inocencia por adelantado.

Palabras dentro de un minuto,
Luchando entre sí para subsistir,
Un susurro escapa de tus labios,
Dices que me amas pero
¿Morirías por mí?...


El vaivén de las olas me arrulla, sangre negra bañando tu cuerpo,
Las estrellas esfumándose calladamente sobre el cielo azul,
La brisa del mar, la espuma de las olas,
Arena en mis zapatos,
Tu piel sobre mi piel,
Tu boca en mí boca.
Si.
Creo que lo lograste.

Estoy arriba, Al amanecer.

sábado, 25 de octubre de 2008

Al amanecer.

Esta noche
Tu piel suave se desliza sobre la mía
A la orilla del camino a la ciudad,
Miles de luces son testigos de nuestra entrega
Silenciosa tan llena de desesperación.

Tus labios me van robando poco a poco
El aliento pidiendo ser comprendidos,
Ser amados un instante,
Para aliviar el peso que inertemente llevas a cuestas
A través del tiempo,
Para curar tus heridas
Y encontrar de nuevo el camino a tu paz
Interior,
A tu fortaleza.

Irradiando esa maravillosa coquetería
Que llevas por dentro y por fuera
Para sentirte finalmente libre.

Te acaricio y sonríes desbordando la alegría
Que tanto me hace falta,
Disfrutando cada partícula de segundo
Que se escapa inevitablemente
Debajo del cielo estrellado.

Demostrándome que la vida es solo una recopilación
De instantes que jamás volverán,
Preciosos momentos que no debemos dejar pasar.

Me susurras al oído y hueles mi cuello,
Cerrando los ojos te acercas a mi pecho
Y te quedas ahí, escuchando en silencio
Los latidos de mi corazón;
Y yo me dejo querer porque te necesito,
Porque me necesitas…
Porque ambos queremos
Ser rescatados de este abismo
Que nos mete poco a poco
En una amargura calcinante y febril
Que nos cala hasta los huesos.

Porque necesitas sentirte protegida,
Deseada y amada,
Porque quiero hacerte feliz
El tiempo que estemos juntos.

Te meto entre mis brazos
Anhelando el tiempo
Suficiente para conocerte,
Para entregarte todo lo que necesitas.

Me besas dulcemente
Como si no fuera a haber un mañana,
Como si se te escapara la vida poco a poco,
Como nadie me ha besado antes;
Y siento un frío inexplicable
Al mirar tus ojos,
Un sentimiento indescifrable
E incomprensible en mi corazón que me llena
De una incertidumbre
Inquietante.

De una angustia que te encargas de apartar con tus
Manos suaves sobre mi rostro,
Sellando en secreto un pacto entre nosotros
Para no olvidar
Que esta noche
Y por siempre
Nos pertenecimos el uno al otro; Al amanecer.

En la esquina.

Pasado el mediodía camino rumbo
A tu trabajo,
La plaza del pueblo está habitada por hombres y mujeres.
Manos curtidas y bronceadas por el sol
De tierra caliente.

El reloj de la iglesia marca las dos y media de la tarde
Y el calor embriaga las calles tan viejas como el mismo sol.

Bajo lentamente a través de la calle principal
Ante la mirada curiosa de la gente, finalmente te encuentro
Tan radiante y alegre esperándome,
Te robo un beso, salimos caminando sonriéndonos y
Damos vuelta en la esquina para perdernos entre las calles.

Platicamos cálidamente sobre banalidades,
Nos abrazamos y nos besamos largo rato, tanto que pierdo la cuenta
De los besos que te he robado,
Me pierdo en tu sonrisa y río de tus vivencias semanales,
Te cuento de mil cosas mientras el tiempo escapa
Pavorosamente.

A veces el silencio sutil en el que te sumerges
Aviva aún más tus ojos negros;
Y yo solo te abrazo y me pierdo en tu piel trigueña
Mientras beso una y otra vez tu mejilla.

Sigues siendo aquella niña consentida y mimada que conocí,
Pero lejos de incomodarme pareciera que te sigo
Malacostumbrando a mí presencia
Tan condescendiente.

Que importa, dentro de dos semanas seguiremos en
Esta esquina sumergidos en el mismo
Ritual que lejos de alejarnos nos acerca a un futuro
Incierto, quizá prometedor.

Pronto dejarás de sentir miedo y yo dejaré
De ser quizás el ingenuo aquel
Que perdió tantos amores para convertirse
Por fin
En vencedor.

martes, 14 de octubre de 2008

Susurros de un demonio.

Ira contínua
Mezcla de dolor y placer
Inicio de alguna etapa que me lleva lejos
que me saca del palacio del exilio

Los cazadores corren por la selva buscándome
entre los árboles
El eco de su voz se pierde para siempre
el volumen de la mía:
abajo
abajo
abajo

Histeria que envuelve mi mente
una mirada atrayente penetrante

Del otro lado del espejo roto
hay alguien q no reconozco

Me tiende su mano sonriendo
su boca profiriendo
susurros de
promesas vagas que no alcanzo a comprender
No!

Cierro los ojos huyendo y caigo trepidantemente
en un trance subalterno, en una realidad falsa
que me arrastra hacia la autodestrucción

Un destello un grito ensordecedor
me encuentro de vuelta encerrado en el calabozo que hiciste para mí
con tu aliento

Y las palabras que antes endulzaban mis oídos hoy
profieren un enorme odio
inyectando veneno a mis alas
obligándome a partir
a donde van los que caen de tu gracia

Renaciendo en algo que dormía en mi interior
En tu hijo...
El angel caído
El que reinará de ahora en adelante
en el reino de la desesperación
y la locura

Enseñando sus colmillos
q amedrentarán la voz crucificada de lo conocido
hasta hoy.

Esta noche veremos q sangre es más espesa

De ahora en adelante
cada noche ronronearé en tu oido
susurros de un demonio.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Adiós.

Veniste por la tarde con tu cara roja y tus ojos llorosos.
Levantaste una a una tus pertenencias en silencio.
Yo sólo te dirijí una mirada curiosa, como de gato.
Caminé de aquí para allá esperando romper el silencio incómodo que se formó en el cuarto.
Mi mente no podía dejar de sentir remordimiento.
Mi carne temblaba poseída por una angustia de la que pocas
veces he sido preso,
Pasaron los minutos, las horas agonizantes y tú inmovil.
Y yo inmovil.
De pronto te acercaste y te abracé.
Y lloraste incansablemente una y otra vez sobre mi hombro haciéndome sentir
la peor escoria sobre la faz de la tierra.
Nos besamos por vez última tiernamente y te dejé partir.
Esa tarde no solo un corazón se hizo pedazos también lo hizo mi voluntad.
Regresó la debilidad a mis piernas y cuando te fuiste lloré y lloré sin cesar
sabiendo que pronto todo estaría bien, que algún día te vería feliz al lado de un buen hombre
y no de este borracho amargado.
Lo que queda de tí es sólo para mí. Gracias x todo shikita...
Perdóname... TE AMO.

Adiós.